Los paisajes meditativos de Ariza

March 6, 2012
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March 6, 2012 Miguel Urrutia

El artista duró 12 años preparando esta exposición, con la técnica japonesa Nihonga

 

El maestro Gonzalo Ariza y su hijo, Alfonso, compartieron la influencia y admiración mutua por la pintura japonesa. Una pasión que el menor de los descendientes del famoso paisajista colombiano cultivó, durante casi seis años de residencia en Japón, mientras realizaba la especialización sobre la técnica ancestral Nihonga, con la que están elaboradas las obras de su exposición  Alquimia de El Dorado , que se exhibe en la Fundación Gilberto Alzate, en Bogotá.

 

“Para mí, la verdadera idea de El Dorado son los recursos naturales. Es donde realmente está nuestra riqueza: en la ecología, en el paisaje. Entonces, este es un homenaje y un redescubrimiento de El Dorado, que realmente remite a un cambio de conciencia de cómo nos vemos a nosotros mismos”, explica el artista, cuya muestra también remite al polvo de oro que utiliza para pintar sus obras.

 

Al ingresar a las salas, los gigantescos polípticos, de hasta seis lienzos, transportan al espectador a los mismos lugares ceremoniales que inspiraron a su creador, como las pirámides de Tikal ( En busca de mis raíces ), las cataratas de Iguazú ( El corazón del mundo ) o la silenciosa laguna de Siecha ( El Dorado ).

 

“Toda la exposición y cada uno de los cuadros es una meditación que hago a través de los colores y de la pintura, utilizando determinadas piedras con una vibración especial. La idea es que el espectador se lleve un poquito de paz, de armonía y de tranquilidad”, agrega Ariza.

 

De hecho, y siguiendo esa marcada influencia de Oriente, la muestra nació al mismo ritmo que lleva la niebla que se cuela entre los bosques o de la respiración que permite alcanzar la relajación profunda. Cerca de 12 años tardó Ariza en preparar esta muestra. Algunas de las obras le tomaron hasta un año de trabajo.

 

Para pintarlas, el mismo Ariza prepara sus colores, a partir de arenas que obtiene triturando en molinos de tungsteno piedras semipreciosas que ha recogido en sus viajes por el mundo (cuarzo, malaquita, lapislázuli, ónix, pizarra, esmeralda, amatista), que hacen de su estudio un santuario ideal para geólogos.

 

Luego, aglutina las arenas con cola. “Como se utiliza agua, hay que pintar sobre el piso y cada pincelada puede tardarse 6 horas en secar”, dice. Las obras pueden tener hasta 20 capas de pintura.

Una técnica ancestral: se practica desde hace de 38.000 años

La técnica Nihonga fue utilizada por los artistas de las cuevas de Altamira, explica Ariza. “El hombre primitivo pintó con piedras trituradas y las pegó con colas a base de huesos de animales”. Su expansión siguió la ruta de Persia, Egipto, India, Tíbet, China, Corea, hasta llegar a Japón, en donde se refina la técnica.

En la Alzate Avendaño

Hasta el 11 de marzo estará abierta la muestra de Alfonso Ariza, en la calle 10 No. 3-16, en La Candelaria (Bogotá). Tel.: 282-9491.

 

Publicado El
6 de marzo de 2012
Carlos Restrepo
Cultura y Entretenimiento

 

Fuente:

http://bogota.vive.in/arte/bogota/articulos_arte/marzo2012/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_VIVEIN-11283881.html

 

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