From the unreal lead me to real.
From darkness lead me to light.
From death lead me to immortality.

Brihad-Aranyaka Upanishads (I-·3-28).

En la antigüedad, los Alquimistas intentaban transformar la piedra en oro, de ahí que se denominara “piedra filosofal” a la fórmula que permitiría ésta transmutación.

En la meditación “la Luz” es el arquetipo de la transformación interior en una existencia iluminada.

En mi pintura, la técnica de moler piedras, triturarlas para fabricar colores y aplicar hojillas de oro o plata, es un trabajo que se asemeja mucho al oficio de un alquimista en su laboratorio. El resultado final de la utilización de estos colores es muy hermoso, ya que, reflejan y refractan la luz de una manera especial, dando diferentes tonalidades y brillos de acuerdo a la iluminación y al ángulo desde donde se miren.

Las piedras reflejan la luz como sucede en un bosque cuando las ramas de los árboles se mueven con el viento o caminamos a su interior y vemos el cambio de las tonalidades en las hojas de los árboles.

Todo el proceso desde la búsqueda de las piedras, la fabricación de los colores moliendo las piedras en morteros y el contacto mismo con la naturaleza a través de mares de mil colores, bosques milenarios cuyo espíritu únicamente podemos intuir, lagunas de aguas doradas que nos recuerdan el verdadero tesoro de “El Dorado” alojado en nuestros recursos naturales, árboles o maizales fecundos, hasta finalmente, plasmar pacientemente éstos estados sobre el lienzo, constituye un acto de conciencia interior. Esa experiencia es la que me mueve a pintar, olvidándome del objetivo y centrándome en el hecho mismo de pintar; como un acto meditativo.

Para los místicos La Luz ha sido el arquetipo que describe con mayor claridad la transformación de la existencia para llegar a la conexión con el Ser interior o el alma y a éste estado le han llamado “iluminación”. La utilización de dorados y platas en mis telas, tiene el carácter metafórico de la búsqueda, tal vez infructuosa, de los alquimistas por llegar a la “piedra filosofal” y la búsqueda de un estado de conciencia insoldable que olvidamos, pero que a veces, caminando por un bosque, en lo alto de las montañas o mirando colores del mar recordamos.

Es a través de La Alquimia de la Luz, que podemos utilizar su fuerza transformadora para pintar nuestra vida de colores.

Alfonso Ariza.

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